En la previa a una nueva función en el Centro Cultural No Me Olvides, de Lomas de Zamora, Alejandro Echazarreta, uno de los directores del grupo, recibió a MOSH RADIO para hacer un recorrido por una historia que lleva más de doce años sobre los escenarios de la región, recordar viejas anécdotas y adelantarnos los proyectos futuros.

La Combustible

La Combustible, compañía teatral, viene realizando funciones en teatros y bares de nuestra región desde hace más de doce años, siempre a sala llena. Con la firme intención de juntar a varios artistas zonales, el grupo realiza un espectáculo que satisface las inquietudes artísticas de sus integrantes y que tiene llegada a un público de todas las edades.

En la previa a un nuevo show en el Centro Cultural No Me Olvides -Av.Meeks 490, Lomas de Zamora-, MOSH RADIO conversó con Alejandro Echazarreta uno de los directores del grupo, quien hizo un recorrido por la particular historia sobre cómo se formaron, de los sueños concretados, las metas por alcanzar y su relación con quien fuera su profesor en su momento y que con el paso del tiempo se convirtió en su “socio, amigo y familia”: Pedro Gómez.

-¿Donde surge la combustible?
-Nuestra primera función fue en el 2004, Día de la Madre, en un bar de Monte Grande. Yo hacía un año estaba estudiando teatro en el Viejo Teatro ensamble y había pegado mucha onda con el profesor del taller. A los seis meses de haber iniciado el curso, me di cuenta que quería empezar a hacer algo artístico a nivel laboral y le dije a mi profe que se sume al proyecto. Ese profe era mi socio actual, Pedro. Allá por el 2004, me presente en el bar de un amigo y le dije que me dé una fecha para presentar algo porque tenía una compañía que era buenísima y que llenaba todos los lugares donde nos presentábamos. Claramente le mentí, ya que no tenia nada para presentar.

-¿El sabe que le mentiste? Digo para publicarlo…
Si si, hoy en día es uno de mis mejores amigos. Bueno se creyó mi historia y él, que es medio kamikaze, me dio una fecha. Lo complicado fue cuando salí y me di cuenta que no tenía nada para presentar. Ni compañía, ni obra, ni yo era actor. En una semana conseguí compañeros, lo convencí a Pedro para que se sume y arrancamos. Llené la sala con mi familia, mis abuelos, compañeros, y todos conocidos. Y desde ese domingo 17 de octubre del 2004, no paramos nunca más.

-¿Pedro sabia de toda esta locura de armar el show en un mes, de la mentira a tu amigo y demás?
-No no, claro que no. A él también le mentí. Yo quería actuar, él tenía tanta experiencia pero no quería salir de Banfield. Recuerdo que era la época en que éramos ambos solteros y para motivarlo, traje a la compañía una chica que a él le gustaba mucho. Cuando lo llamo por teléfono, le digo: “Che Peter hay una función para hacer en Monte Grande”. Su respuesta fue tajante: “Ni en pedo”, me contestó. Y ahí le dije: “Pero viene Candela”. Ahi me dijo: “¿Cuándo es?”.

-Bueno tenías la compañía, pero ahora tenían que presentar algo, de donde surge la primera idea de lo que hoy es La Combustible.
Pedro trajo algunos números que él hacía, nos empezó a dirigir y se fue armando. Después con el tiempo fuimos cambiando la estética del espectáculo y poniéndole nuestra propia impronta. Ahí arrancamos, armamos nuestro humor, un espectáculo dividido en cuatro bloques y en cada bloque existen diferentes situaciones teatrales, como monólogos, varieté, humor. Hoy en día nos rodean 9 actores, nosotros dirigimos y esos actores que participan van modificándose función tras función.

-¿Y vos cuando iniciaste tu carrera de actor te imaginabas el presente?
-No. En realidad, yo soy profe de educación física. Pero estaba en una etapa de mi vida en la que, o hacia terapia, o hacia teatro. Pero nunca me imaginé este presente de actor, docente, director, animador.

-¿Te dedicas exclusivamente a la actuación?
-No no, trabajo en un centro de rehabilitación, soy profe y además hago teatro.

-¿Y qué recordás de aquella primera función?
-De aquella función, recuerdo todo. Primero porque estaban todos los míos, familia, amigos, compañeros. Dicen que estaba un poco duro (Risas). Hoy es distinto ya hacemos más de 200 funciones por año. Y vamos aprendiendo uno del otro. Mi formación es prácticamente toda en un escenario. Mis ensayos y pruebas todas fueron con el público.

-Con el público y con Pedro, se fueron formando como dúo juntos, una mirada basta para comprender al otro, ¿no?.
-Si si, imaginate que son más de mil funciones. Respira de una manera que yo ya sé para donde va. Pero sí, nos conocemos demasiado, arriba y abajo del escenario. Hoy en día somos familia, amigos, socios, es una convivencia de 12 años y todas las semanas funciones.

La Combustible

Una alternativa diferente, para disfrutar de una salida distinta

Sin lugar a dudas, el espectáculo que lleva adelante La Combustible está dirigido a la mujer, a la gente más grande, a los que están arriba de los 26 años y quizás ya no están para bancarse el ritmo de ir a boliche. Además de encontrarse muchas parejas entre el público, la familia es otra de las constantes dentro de las salas. El “tenemos un tipo de público, que encontró otro tipo de entretenimiento” que expresa el propio Alejandro , no deja de ser la mejor carta de presentación.

-¿La mejor publicidad de La Combustible es el boca en boca? ¿Tienen mucha recomendación?
-Si, la gente es nuestra mejor publicidad. Se arma una cadena y encima el espectáculo cambia. Al inicio de cada show consultamos quiénes son los que nos ven por primera vez, y siempre hay un 30 por ciento de gente que se va sumando y nos acompaña. Hay gente que nos sigue desde el 2004, yo no se cómo no se cansan. Nos comentan, nos critican. Hace poco recibimos una crítica que nos marcaba que estábamos cansados en un show, y lo tomamos. Es más, le contestamos y le pedimos disculpas.

-¿Cómo tomas la crítica negativa?
-Me encanta, yo creo más en la negativa. Y me hace cambiar automáticamente, al otro día teníamos función luego de esa y hubo una modificación. Uno cambia para mejorar. Nosotros cuidamos mucho al público. Ellos son el termómetro que nos marca si estamos en el camino correcto. Y tratamos de ser atentos con eso.

-¿Recordás aquellas funciones, tanto negativas como positivas, que fueron especiales y pasaron a ser anécdotas?
-Sí, nos paso en una animación, que son casos aparte. En un show nuestro, la gente viene y sabe con lo que se va a encontrar. Pero las animaciones, son especiales. Un día fuimos a un cumpleaños de 15, y no era para nosotros, fue terrible. La pasamos muy mal, nos gritaban cosas, y habían pasado 20 minutos de la animación, la cual duraba 50, y nosotros la habíamos metido en 20. Se nos acerca el maitre nos toca la puerta y nos dice: “que dice la cumpleañera que ya está, que no quiere más”. Estallamos de risa y hoy con esa frase del maitre hacemos un número. No había salido nada mal, sólo no era para nosotros.

La Combustible

Por si la anécdota del cumpleaños no bastara, otro recuerdo aflora rápidamente y genera una risa sostenida frente a tamaña situación.

-Fuimos a una animación, llegamos y era un departamento. Entramos y estaba la madre lavando los platos, el hijo dark y la abuela anciana que no hablaba. Llegamos temprano y le digo a la señora: “¿esperamos que venga la gente?”. Su respuesta: “No no, ya está. Pueden empezar”. Eran dos personas el público, el adolescente que no nos miraba, la abuela que no registraba, y mientras tanto la madre se reía lavando los platos.

-¿No es un skecht esto no?
-Igual nos pagó bien, pero fue durísimo y muy bizarro.

-Y aquella función que recordás por positiva…
-Tenemos un cierre de año, muy grande. De mucha cantidad de gente, acá en zona Sur. Te hablo de 500, 600 personas. Ese tipo de cierres de año te permitían hacer un balance lindo, positivo.

-¿Te llegas a emocionar a través de lo que hacen, podés observar desde algún lugar lo logrado hasta el día de hoy?
Nos emocionamos. Con Pedro vivimos de caravana y no paramos un segundo, pero nos permitimos momentos de frenar y ver lo logrado.

-¿Pueden visualizar la importancia en hacer reír a la gente, publico que a veces viene cargado de problemas, días largos, estresados y se toman este tipo de salida para bajar? ¿Qué pensás de la importancia de la risa?
-Yo me doy cuenta de lo importante que es cuando hablo con la gente que nos viene a ver. Muchos te dan las gracias y ahí uno se da cuenta que es tan sano divertirse, reír. A veces te cambia la semana, la gente al otro día se acuerda de algo lindo, se ríe y eso hace que nosotros nos sintamos muy importantes. Y muy agradecidos, es muy difícil hacer reír. Yo creo que la comedia, es complicada. Aprender hacer reír al otro. Tenes que tener algo, yo me crié y me rodeé toda mi vida de gente que hace reír, después podes aprender técnicas y demás pero se necesitan un montón de otras cosas para sacarle una sonrisa al otro.

La Combustible

Un soñador que supo ganarse su lugar

“Mi viejo es ingeniero, mi hermana doctora, mi mama profesora de música, yo soy el más chico y cuando empecé a hacer teatro me miraban de reojo no entendían mucho. Yo siempre fui cabeza dura, y muy de llamar la atención, y cuando me dediqué al teatro costaba entender, hasta que vieron lo feliz que me hace esto”, cuenta Alejandro sobre las barreras que aprendió a superar en sus inicios.

Del mismo modo, agrega: “Yo soy el hombre más feliz del mundo haciendo esto. Puedo estar enfermo y arriba del escenario me curo, es una magia increíble, es una transformación maravillosa. Mi familia en una época me venía a ver más, ahora vienen en funciones especiales porque por suerte nos vamos transformando y cambiando con el único objetivo de hacer reír la gente”.

-¿Sos de agradecer por lo que están pasando, sos creyente, tenés alguna cábala?
-Si soy de agradecer, soy creyente. Pero al que mas doy las gracias es a mi socio, Pedro, que confió en mi y creyó. Él es un gran complemento, somos muy distintos y en lo laboral nos complementamos. Después, agradecer el apoyo de mi familia que siempre está.

-¿De Pedro, que arrancó siendo tu profe, que admirás?
-Es un maravilloso docente, un gran docente, un gran actor, muy inteligente, muy leído. Admiro su tranquilidad, opuesta a mi ansiedad. Somos un equilibrio. Él confía en mí, como nadie y por eso yo intento mejorar cada día.

-¿Que les falta hacer con La Combustible?
-Seguir reinventándome, logrando cosas nuevas, experiencias nuevas, disfrutar de cada función. No existe techo. Me gustaría llevar a La Combustible al interior del país. Confiamos en que todo llega, trabajando. Estamos convencido que cada cosa que nos toque hacer, tenemos que encararlas lo más profesional posible. Nuestro espectáculo tiene identidad de zona Sur.

La Combustible

Lo que viene, lo que viene

Si todavía no decidiste cómo festejar el Día del Amigo, o simplemente tenés ganas de salir a disfrutar de una experiencia distinta, podes agendarte las próximas funciones de La Combustible durante el mes de julio.

El próximo lunes 19, se van a estar presentando en el Teatro Municipal de Lomas de Zamora -Manuel Castro 262, con entrada totalmente gratuita. Allí, el grupo llevará adelante Encadenados, un show que cuenta cómo “tres hermanos buscan establecerse en un mundo desolador y atraviesan, desde el humor, una variedad de situaciones magníficas y misteriosas”.

Además, en el espacio Loco Arte -Mitre 1285, Adrogué- todos los jueves, y en el No Me Olvides tres veces al mes.

Teatro

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