Los osos de agua, los animales que nos enseñan a sobrevivir en el Espacio

Los tardígrados son una especie microscópica que puede vivir en condiciones extremas, a tal magnitud que no mueren si acaso se los hierve, tampoco si se los congela, y ni siquiera si se los irradia. Así, surge la pregunta: ¿son la fuente de información para trasladarse a otros planetas?
Tienen ocho piernas, una boca con forma redondeada con estiletes y un cuerpo rollizo que arrastran laboriosamente al caminar con sus patas de largos dedos. ¿Qué son? Los tardígrados, comúnmente denominados osos de agua, que son prácticamente indestructibles y podrían darnos los parámetros para sobrevivir fuera del planeta.
Estos protagonistas cuentan con mecanismos que les permite sobrevivir bajo condiciones que matarían en poco tiempo a la mayor parte de las especies de la Tierra: no mueren si los hierves, tampoco si los congelas o irradias.
 
Claramente es un truco que ha impresionado a varios. Pero, ¿cómo lo logra? Su principal cualidad es algo llamado “criptobiosis”, un estado que le permite ralentizar su metabolismo hasta prácticamente detenerlo. En este estado, el animalito se deshidrata hasta perder casi todos sus líquidos y disecarse. Luego, como si fuera una esponja al sol, basta un poco de agua para que despierte y continúe felizmente su vida.
 
“Deben ser los sobrevivientes más extremos que conocemos entre los animales”, dice Bob Goldstein, biólogo de la universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos. “La gente habla sobre cómo las cucarachas pueden sobrevivir cualquier cosa. Creo que mucho después de que se extingan tendremos osos de agua secos que podrían rehidratarse y seguir viviendo”.
 
En un laboratorio, los tardígrados soportan temperaturas unos 273,15 grados centígrados bajo cero. También pueden tolerar presiones que superan seis veces la del océano más profundo –unos cuatro mil metros bajo el nivel del mar–, y soportan cien veces la radiación que mataría a un humano. Sin olvidar que el agua bajo los 150 grados centígrados de temperatura no les quema.
 
Como podría esperarse luego de estas cifras, los tardígrados pueden encontrarse en hábitats extremos, desde los picos del Himalaya al desierto del Sahara. Existen más de mil especies de tardígrados conocidas y, según el reciente descubrimiento de una especie nueva, también sobreviven en los más fríos cráteres helados de la Antártida.
 
Todos estos lugares son condiciones realmente duras, pero, nos lleva a la pregunta: ¿cómo pudo un organismo evolucionar para sobrevivir la clase de frío que solo pueden crearse en un laboratorio, y soportar presiones que nunca existieron en nuestro planeta? Estos animalitos podrían ser una fuente de información para entender cómo podríamos vivir en otros planetas.
 
No existe evidencia que indique que los tardígrados podrían venir del Espacio –de hecho, estarían emparentados con la especie de gusanos Caenorhabditis elegans–, pero por sus características sin duda son los candidatos perfectos para experimentar fuera de la Tierra.
 
En 2007 se enviaron por primera vez tardígrados al espacio como parte de un experimento de astrobiología realizado por Rusia y la Agencia Espacial Europea. La mayoría sobrevivió a los rayos cósmicos y a la radiación sin problemas.
 
De hecho, quizá disfrutaron tanto la experiencia que, en septiembre del año pasado, decidieron hacer autoestop espacial sin el conocimiento de los astronautas. En esa ocasión, cosmonautas rusos se sorprendieron al encontrar algunos de ellos mientras limpiaban su nave durante una caminata espacial.
 
El misterio de cómo llegaron allí desembocó en varias teorías, la más plausible de ellas es que los organismos ya se encontraban en la Estación Espacial Internacional cuando esta fue lanzada en Kazajstán.
 
El descubrimiento de los cosmonautas rusos podría ayudar a los biólogos a entender mejor cómo la exposición a las condiciones del espacio impacta sobre las células vivas de un organismo.
 
No es un dato menor. Hoy día, cuando hasta las mentes más brillantes como el físico Stephen Hawking sugieren que el futuro de la humanidad está en nuestra capacidad de aventurarnos hacia otros planetas, estos animalitos podrían ser una importante fuente de información para ayudarnos a entender cómo podríamos lograrlo.
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