Toba, la catástrofe natural que vio nacer al humano actual

La catástrofe de Toba, la mayor erupción volcánica de los últimos 25 millones de años, se produjo hace 70 mil y provocó “un cuello de botella en la población” que derivó en la casi extinción de los seres humanos. Sin embargo, un tronco de la especie, afincado en Africa, sobrevivió, y desde allí se expandió a todo el planeta.
La catástrofe de Toba constituye la única erupción volcánica de magnitud 8 o Mega Colosal que debió enfrentar nuestra especie desde su surgimiento. Pero también constituyó el evento de ese calibre más importante de los últimos 25 millones de años, pues expulsó 2800 kilómetros cúbicos de material hasta una altura de 40 kilómetros, llegando a formar capas de entre 3 y 12 metros de ceniza acumulada en la India y sur de China; y también envió a la atmósfera mil toneladas métricas de ácido sulfúrico. Así, la ceniza bloqueó la llegada de los rayos solares provocando un descenso global de las temperaturas en unos 3 o 3,5 grados Celsius, con extremos de hasta 16 grados, evidenciando un invierno volcánico que tuvo unos seis años de duración pero que resaltó efectos de enfriamiento climático que duraron otros 1800 años, determinando la fase más fría de la última glaciación.
En paralelo a esa situación dramática, terribles lluvias ácidas se abatieron sobre la superficie terrestre que produjeron sequías y eventos de naturaleza extremos e impactaron dramáticamente en los ecosistemas, a tal magnitud que se considera la partera del humano actual al generar un cuello de botella de envergadura que casi nos elimina del mundo.

El super-volcán Toba se encontraba en el norte de la actual isla de Sumatra, en Indonesia. Su explosión originó el actual lago Toba, el mayor lago volcánico del planeta (posee unos 100 kilómetros de longitud por 30 de anchura y 505 metros de profundidad máxima). El evento catastrófico es datado en una fecha oscilante entre los 70 y 75.000 años atrás. 

En 1998 el antropólogo Stanley Ambrose, de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, sugirió que la catástrofe fue responsable de la casi extinción de la especie humana. La drástica reducción de la población de Homo sapiens a unas 10 mil individuos, e, incluso, un millar de parejas, habría afectado profundamente nuestra evolución. La idea de un “evento cuello de botella de la población” producido por una catástrofe volcánica sedujo a la comunidad académica que ha apoyado entusiastamente la Teoría de la Catástrofe del Toba. Evidencias geológicas y arqueológicas, combinadas con datos genéticos, parecen avalar esta teoría. 
En efecto, las investigaciones genéticas sugieren que la humanidad actual desciende de un mismo tronco formado por una población reducida. Los modelos teóricos del Adán cromosomal-Y, y los de la Eva mitocondrial, proponen la idea del “cuello de botella” genético, que podría ser corroborado por la Teoría de la Catástrofe. Y los cálculos aproximan las fechas del presunto evento genético con el del evento volcánico. En efecto, si bien el linaje genético de la Eva mitocondrial se fija en 200.000 años, un estudio del 2003 databa al Adán cromosómico en 60.000 años.
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