Pickles, el perro que rescató la copa del mundo en Inglaterra

El trofeo fue robado de una exhibición cuatro meses antes de la cita ecuménica, y siete días después fue recuperado por la mascota de David Corbett mientras la Policía de Londres no sabía cómo explicar su desaparición. Luego, Inglaterra ganó lo que es, hasta el momento, su único Mundial de fútbol.  

 

El 20 de marzo de 1966, sólo cuatro meses antes del Mundial de Fútbol en Reino Unido, el trofeo Jules Rimet fue robado durante una exhibición pública de una estampilla rara en el Salón de Westminster. El ladrón ignoró esas piezas, con un valor de 3 millones de liras, y se llevó la copa, que valía mucho menos.

“Nos dijeron que se habían tomado las medidas de seguridad más estrictas. Pero fallaron”, decía un reportero de la BBC hace más de 50 años, desde la sede en Londres. Era la primera noticia en todos los noticieros y el titular ‘Copa del Mundo robada’ se repetía en la primera página de todos los diarios.

La Policía recibió una petición de rescate de 15 mil liras, mientras abría una investigación con más dudas que certezas. “Siento decirles que en este momento no puedo darles ninguna declaración”, le dijo a los periodistas el jefe de Seguridad. “Les pido que tengan en cuenta la enorme presión bajo la que me encuentro. Apenas tenga la oportunidad de tratar de entender qué pasó, hablaré con ustedes y les diré todo lo que pueda”, suplicó.

Pronto se supo que, a pesar de lo que se había asegurado, la operación de seguridad para resguardar la copa se reducía a un guardia de más de 70 años de edad, quien se había tomado su descanso para cenar. La sensación generalizada del público era que la Policía no iba a ser capaz de recobrar el premio.

Scotland Yard, la policía más renombrada del mundo, pretendió moverse rápido. Sin embargo, cuando se arrestó al culpable, éste resultó ser un farsante. ¿Por qué? El trofeo fue encontrado, siete días después, envuelto en papel periódico en el fondo de un cesto de un jardín suburbano en Beulah Hill, South Norwood, al sur de Londres, por Pickles durante un paseo con su propietario, David Corbett.​

“Salió de la casa y se fue derecho a donde estaba el auto de mi vecino. No dejaba de olfatear así que cuando fui a ponerle la correa, me fijé y vi en el piso un paquete muy cuidadosamente empacado”, señaló Corbett. La curiosidad lo invadió. Se agachó y lo tomó. “Rasgué un pedazo del periódico que lo cubría y vi Brasil… Alemania Occidental…”. “Mi corazón empezó a palpitar más rápido… ¡era la copa del Mundo!”.

Su primer impulso fue llevarla a la estación de Policía.

“Me subí al auto así como estaba, con chancletas, y me acuerdo que al llegar, empujé la puerta y fui derecho hacia un sargento que estaba detrás de un escritorio brillante y le dije: ‘¡Creo que encontré la copa del Mundo!'”.

Cuando el jefe del sargento llegó, ordenó que se llevaran a Corbett a Scotland Yard. “De repente caí en cuenta de que yo era el sospechoso número 1”, recuerda. Un par de días más tarde, la policía fue a interrogarlo nuevamente. Por suerte, “después de eso ya no sucedió más”.

“Era todo confuso para Pickles, pero el ahora mundialmente famoso perro se tendrá que acostumbar a una vida glamourosa”, reportó la BBC en aquellos momentos.

Cuando la selección de fútbol de Inglaterra ganó el trofeo, como premio, Pickles fue invitado al banquete de celebración y se le permitió lamer los platos después de la comida inaugural. Su dueño recogió un premio de 6 mil liras (basado en el aumento de los ingresos medios e inflación serían aproximadamente 169 mil liras para 2010.​ El ladrón nunca fue atrapado y​ durante un breve período de tiempo se sospechó de Pickles y su dueño.​

“Después del partido, nos invitaron a la recepción en Londres. El equipo estaba en un enorme balcón y abajo la calle estaba repleta de gente. Bobby Moore (el capitán) levantó a Pickles y se lo mostró a la multitud. Fue muy emocionante para mí, y pienso que también para todo el país”, señaló Corbett.

“Fue gracias a Pickles que cambió mi vida. Me ayudó a comprar mi casa. Está enterrado en el jardín y, en las agradables noches de verano, salgo con una copa de vino, hablo con él y digo: ‘¡Salud, Pickles, y gracias!'”.

Y no sólo Corbett está agradecido: el equipo nacional estuvo a punto de quedarse sin un trofeo que levantar tras triunfar en su partido contra Alemania, cuya final fue memorable. Gracias a Pickles, Inglaterra tuvo su copa, la primera hasta entonces y, para dolor de sus fans, la última hasta la fecha.

Tras ese momento de gloria, en el mismo año, Pickles protagonizó, junto a Eric Sykes y June Whitfield, la película: El espía con la nariz fría.​

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